martes, 29 de junio de 2010

SAN PEDRO Y SAN PABLO S. I



Celebramos hoy la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo. Simón, hijo de Juan, pescador del lago de Galilea, elegido por Cristo el primero entre los Doce para ser servidor de todos y confirmar en la fe a sus hermanos; apellidado por Cristo «Pedro» para ser la piedra visible, fundamento de la unidad de la Iglesia; designado por Cristo pastor para apacentar todo el rebaño de Dios.

"Llévame a él". En estas palabras del fogoso Pedro a su hermano Andrés que le habla del Maestro, está sintetizada toda su vida. Pedro no hace como Natanael que duda si de Nazaret puede salir cosa buena, sino que desde el primer momento creyó en Jesús, se fió de él y le amó con toda su alma.

No sabemos cuándo nació Pedro, pero sí sabemos que era de Betsaida, una aldea campesina y marinera al lado del Lago de Genesareth. Allí vivía compartiendo su trabajo con su padre y hermano Andrés. Estaba casado y el Señor, cuando ya forme parte de sus más íntimos, curará a su suegra de una enfermedad.

Quizá heredó de su padre Jonás la rudeza de su carácter y la prontitud de su genio. Lo cierto es que Pedro, como nos lo presenta el Nuevo Testamento, era vehemente y francote, un tanto presumidillo y un poco infantil en sus reacciones.

En el primer encuentro de Pedro con Jesús ya queda al descubierto por una parte la amistad no disimulada del Maestro, y por otra la entrega sin reservas de Pedro a su servicio o compañía. Desde ahora "será pescador de hombres". Pero el momento cumbre de Pedro nos lo recuerda San Mateo en el capítulo 16 cuando dialoga el Maestro con los Apóstoles: ¿"Quién dice la gente que es el Hijo del Hombre"?... "Pues unos..." "Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?". Entonces Pedro tomando la palabra, en nombre de todos sus compañeros, dice: "Tú eres el Hijo de Dios vivo". Y viene la paga de Jesús a aquella bien acertada y valiente definición: "Y yo te digo, tú eres Cefas, Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del Infierno no podrán prevalecer contra ella". Desde este momento Pedro ya ocupa el primer lugar entre los compañeros. En las listas que traen los evangelistas, lo traen el primero, hasta a veces, lo especifican diciendo, "Pedro, el primero".

Pedro, de ahora en adelante, recibirá muestras de especial cariño de parte del Maestro. Esta promesa de Jesucristo de nombrarle "piedra" o ''fundamento'' de la iglesia, se cristalizará después de la Resurrección de Jesús junto al lago de Genesareth., según nos recoge San Juan en el capítulo 21 de su evangelio. La escena no puede ser más hermosa. Tres veces le ha negado en su Pasión. Ha sido cobarde. Ahora el Señor, antes de hacerle entrega del tesoro más bello que nos deja, el Sacramento de salvación que es la Iglesia, quiere estar seguro del arrepentimiento y amor de su Vicario y por tres veces le examina en el amor hacia él. "Pedro ¿me amas?... ¿"Me amas más que estos"? La afirmación es categórica y firme: "Sí, Señor, tú sabes que te amo..."

Aunque le haya negado en la noche más triste de toda la historia, después llorará su pecado y dirá la tradición que hasta se formaron unas cavidades en sus mejillas de tanta lágrima. Correrá en compañía de Juan al sepulcro a ver al Maestro... Y Jesús se le aparecerá y dirá a los demás que den el mensaje a Pedro... Le mandará que camine sobre las aguas del lago...

Desarrolló su actividad apostólica en Jerusalén, en Antioquía de Siria y definitivamente en Roma, como primer obispo de aquella comunidad Incipiente. En Roma fue crucificado el año sesenta y siete, durante la persecución del emperador Nerón. Dio así testimonio de Jesucristo con su palabra y con su sangre. Fue sepultado en la colina Vaticana.

Y Pablo, de Tarso, celoso observante de la ley mosaica, perseguidor de la Iglesia de Dios, convertido a Cristo en el camino de Damasco, ¡el Apóstol de todas las gentes!

San Pablo es un hombre nuevo después de la caída en el camino de Damasco. Y como todos los convertidos, el fuego le quema las entrañas, y se siente forzado a comunicarlo a todo el mundo. "Cuando aquel que me llamó por su gracia, quiso revelar en mí a su Hijo para que lo evangelizase a los gentiles, sin consultar a la sangre ni a la carne", en seguida se puso en movimiento. Nadie podrá pararle. Es un volcán en ebullición permanente.

"Anda, dice el Señor a Ananías, que éste es instrumento escogido por mí para llevar mi nombre a los gentiles". Y Pablo se lanza, lleno de divinas impaciencias, por todos los caminos del imperio. Emprende cuatro viajes apostólicos, arriesgados, difíciles. Recorre ciudades, funda cristiandades, les deja discípulos al frente, les escribe cartas, promete llegar hasta España... Afronta peligros "en tierra, en mar, entre los falsos hermanos".

Pero no importan los peligros para el alma enamorada. "Todo lo soporto por los elegidos. La caridad de Cristo nos interpela. Muy a gusto me gastaré. Hijos míos, otra vez me causáis dolores de parto, hasta formar a Cristo en vosotros. ¿Quién enferma sin que yo enferme?".

San Juan Crisóstomo se lamentaba que muchos no conocían las cartas de San Pablo. Al escuchar su lectura, afirmaba él, "salto de gozo al oír ese maravilloso clarín celestial, y me inflamo en deseos, reconociendo una voz muy amiga para mí, y me parece verle presente ante mis ojos".

En sus diversos pasajes vemos el anhelo incoercible que siente de predicar el Evangelio, de hacerse todo para todos, de preocuparse por todas las Iglesias, de sufrirlo todo, hasta ser anatema por sus hermanos.

"Cuando quiero saber las últimas novedades, leo a San Pablo", dice León Bloy, a propósito de la variedad del mensaje paulino. Pero si quisiéramos destacar lo más peculiar, el eje y punto clave en que se apoya la nueva exigencia de Pablo, sería por encima de todo, su anhelo por Cristo, su obsesión por Cristo, hasta el punto de que pide varias veces a sus discípulos que le imiten a él, sin más, pues sabe que así imitarán a Cristo.

Se podría seleccionar una especie de Código o Decálogo sobre el cristocentrismo de Pablo: 1) Su vida es Cristo. 2) Todo lo centra en el amor de Cristo. 3) Sólo quiere conocer a Cristo. 4) Desea gloriarse en la cruz de Cristo. 5) Su debilidad encuentra la fuerza en la gracia de Cristo. 6) Colabora con la gracia de Cristo. 7) Desea únicamente apoyarse en Cristo. 8) Su afán es estar con Cristo. 9) Se goza en haber sido atrapado por Cristo. 10) Está seguro que nada le separará del amor de Cristo.

El último viaje de Pablo fue el viaje a Roma para ser juzgado. Allí sufrió martirio, junto con Pedro, las dos columnas de la Iglesia, hacia el año 67. Agotado por fin, había rendido viaje el discípulo fiel. Fue sepultado en el lugar llamado Tre Fontane, por las tres fuentes que habrían brotado en el momento del martirio. Sobre aquel lugar se levantaría más tarde la basílica espléndida que lleva todavía su nombre.

Nuestra comunidad de fe y esperanza se funda en el mensaje de Pedro y Pablo, testigos del Señor de la gloria. ¿Alguna vez te precipitas envalentonado? ¿Te descubres a menudo pegando patadas con la lengua? ¿Haces afirmaciones duras que posteriormente lamentas? ¿Eres impetuoso, exuberante y lleno del gozo de vivir? Si es así, te hallas relacionado espiritualmente con San Pedro.

Pedro fue un hombre que nunca creyó en hacer las cosas a medias. Estaba dispuesto a saltar de las barcas, caminar sobre el agua y declarar su amor sin fin por su Señor. También negó a Cristo tres veces, perdió su confianza y casi se ahogó. Todo lo que hizo, fue con todo su corazón y toda su alma. Cometió errores, pero se levantó, se secó y siguió su marcha. Pedro estaba lleno de pasión; pasión por Cristo, pasión por el evangelio, pasión por la vida.

A menudo sorbemos la vida como si fuera una taza tibia de té débil. San Pedro nos dice que en vez de tomar pequeños sorbitos, necesitamos atrapar la vida con ambas manos y engullirla como un vaso helado de agua de manantial en el día más caluroso del verano.

Hay una máxima que resume la filosofía de San Pedro: la vida no es un ensayo general. No podemos aguardar hasta cuando creemos que empieza la noche, para decidir saltar al escenario. Si así lo hacemos, descubriremos que el espectáculo casi ha acabado el telón está presto para caer.

Santoral preparado por la Parroquia de la Sagrada Familia de Vigo

miércoles, 23 de junio de 2010

Madrid (Agencia Fides) EUROPA/ESPAÑA

EUROPA/ESPAÑA - La Comisión Permanente de la CEE estudia la cooperación misionera.
Madrid (Agencia Fides) – Según el comunicado de la Conferencia Episcopal Española (CEE) recibido en la Agencia Fides, la CCXVI reunión de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española, en su reunión que durará tres días, discutirá la posibilidad de publicar un documento sobre los cristerios para la cooperación misionera. Presentará el tema Mons. Ramón del Hoyo López, Obispo de Jaén y Presidente de la Comisión Episcopal de las Misiones. La Comisión Permanente reflexionará también sobre la situación de la enseñanza católica en España, a partir del informe presentado por la Comisión episcopal para la Catequesis y la enseñanza, presidida por el Obispo de Segorbe-Castellón, Mons. Casimiro López Llorente. (CE) (Agencia Fides, 22/06/2010)
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EUROPA/ESPAÑA - Publicado un manual para promover el espíritu misionero en los niños
Valencia (Agencia Fides) – La Comisión diocesana de las Misiones de la Archidiócesis de Valencia ha publicado un manual para promover la creación de nuevos grupos de la Infancia Misionera y par ofrecer también una guía de actividades a las grupos existentes. Los grupos de la Santa Infancia, que dependen de la Obra Pontificia Misionera (POM), tienen como objetivo formar a los niños en la fe en una clave misionera, animándoles a evangelizar según sus posibilidades en el ambiente en el que viven, y sensibilizándoles sobre la necesidad de ayudar a otros niños necesitados en el mundo.
El sacerdote de Valencia, padre Ramón Rodríguez Guerrero, ha presentado el manual de 134 páginas en el curso de la Asamblea Nacional de los Directores de las POM, que ha tenido lugar en Madrid, presidida por el Arzobispo de Pamplona y Tudela, Mons. Francisco Pérez, Director nacional de las Obras Pontificias Misioneras.
La guía ya se está utilizando en las diócesis de Orihuela-Alicante y Valencia, mientras que otras diócesis españolas han pedido una copia para comenzar a utilizarla, según informa el periódico diocesano "Paraula-Iglesia en Valencia".
El manual está destinado sobre todo a los catequistas, educadores y animadores de los grupos de la Santa Infancia de las parroquias y de los colegios, para que pueda servir de apoyo en sus reuniones y actividades con los más pequeños. (CE) (Agencia Fides, 22/06/2010)


CONDENAMOS EL ATENTADO
ÁFRICA/KENYA - “Condenamos el atentado del 13 de junio y la profanación de la Eucaristía del 14 de junio. No nos dejaremos intimidar” afirman los Obispos
Nairobi (Agencia Fides)- “Hemos asistido con gran turbación e incredulidad a cuanto ha sucedido a nuestras hermanas y hermanos cristianos la noche del domingo 13 de junio en el Parque Uhuru, en el Central Business District de Nairobi” afirman los obispos de Kenya en una declaración firmada por Su Eminencia el Cardenal John Njue, Arzobispo de Naibori y Presidente de la Conferencia Episcopal en Kenya. En el documento, enviado a Fides, se condena el
atentado, que ha provocado 6 muertos, durante un momento de oración de partidarios del “no” en el referendum sobre la nueva Constitución (ver Fides 14/6/2010). El 4 de agosto los kenianos están llamados a aprobar o rechazar la nueva Constitución, que ha levantado la crítica de las iglesias por un artículo que, de hecho, abre la puerta a la legalización del aborto.
“Condenamos con la máxima firmeza posible los crímenes atroces cometidos contra los inocentes kenianos durante una vigilia de oración” afirma el comunicado.
“Oramos por los difuntos y exhortamos a todos los kenianos a orar por las almas de estos hermano y hermanas nuestros que han perdido la vida mientras expresaban su derecho democrático de defender la vida. Estamos sorprendidos y desconcertados por el hecho de que alguien haya decidido negar la responsabilidad del gobierno por este acto bárbaro sin esperar antes los resultados de las investigaciones de la policía” continúa el documento.
Los Obispos protestan también por el acto blasfemo cometido el día siguiente al atententado del 13 de junio. “Queremos condenar también el acto irreverente de vandalismo cobarde y de profanación cometido en la Basílica de la Sagrada Familia la mañana del 14 de junio. Este ataque estaba dirigido contra el santísimo Sacramento, que para los católicos es lo más sagrado que hay en el mundo. Protestamos energicamente por este acto de vandalismo y condenamos absolutamente la acción de los responsables”.
“Queremos afirmar con decisión que no nos dejaremos intimidar, así como no disminuirá nuestra determinación de oponerse a este deficiente proyecto de Constitución. Expresamos nuestra preocupación por los ataques personales que se han dirigido contra los líderes de la Iglesia, a través de los medios de comunicación y en público, solo porque en conciencia han elegido oponerse al proyecto de Constitución e invitar a los kenianos a rechazar un documento que no es bueno para nuestro país” subraya la Conferencia Espiscopal.
“Kenia ya ha probado en primera persona donde puede conducir el camino resbaladizo de la violencia y la intoleracia. Hacemos un llamamiento a todos los kenianos a permanecer unidos y a resistir contra los que tienen intención de dividir el país para llevarnos de nuevo a los oscuros días de violencia. La Iglesia católica invita a todos los kenianos a estar unidos y hablar con la única voz del amor, del respeto y de la comprensión, independientemente del color, de la religión de la tribu, de la raza o también de la decisión que se tome sobre la propuesta de la Constitución” concluyen los Obispos. (L.M.) (Agencia Fides 22/6/2010)

domingo, 20 de junio de 2010

BENEDICTO XVI A LOS SACERDOTES LA VOCACIÓN VIENE DE DIOS


Diálogo entre el Papa y los presbíteros de todo el mundo

CIUDAD DEL VATICANO, viernes 18 de junio de 2010 (ZENIT.org).- La falta de vocaciones hoy es un “problema doloroso” que aflige a la Iglesia, reconoció el Papa Benedicto XVI, en la última pregunta planteada durante la Vigilia celebrada en San Pedro el pasado 10 de junio, durante la clausura del Año Sacerdotal.
A la cuestión planteada por Anthony Denton, de Australia, en nombre de los sacerdotes de Oceanía, supone “un problema grande y doloroso de nuestro tiempo”, admitió Benedicto XVI.
Es “la falta de vocaciones, a causa de la cual Iglesias locales están en peligro de volverse áridas, porque falta la Palabra de vida, falta la presencia del sacramento de la Eucaristía y de los demás Sacramentos”.
Sin embargo, advirtió el Papa, ante este problema existe una “gran tentación”, que consiste en “tomar nosotros mismos en mano la cuestión, de transformar el sacerdocio – el sacramento de Cristo, el ser elegidos por Él – en una profesión normal, en un empleo que tiene sus horas, y que por lo demás uno se pertenece solo a sí mismo; y hacerlo así como cualquier otra vocación: hacerlo accesible y fácil”.
Pero, subrayó, esta “es una tentación, que no resuelve el problema”.
Citó a propósito la historia bíblica de Saúl, que realiza un sacrificio en lugar del profeta Samuel porque éste no se presenta a tiempo antes de una batalla.
Este rey, explicó el Papa, “piensa resolver así el problema, que naturalmente no se resuelve, porque toma en mano por sí mismo lo que no puede hacer, se hace él mismo Dios, o casi, y no puede esperarse que las cosas vayan realmente a la manera de Dios”.
“Así, también nosotros, si ejerciésemos solo una profesión como las demás, renunciando a la sacralidad, a la novedad, a la diversidad del sacramento que solo Dios da, que puede venir solo de su vocación y no de nuestro hacer, no resolveremos nada”.
Lo único que hay que hacer, insistió, es “rezar con gran insistencia, con gran determinación, con gran convicción también”, llamar “al corazón de Dios para que nos dé sacerdotes”.
Tres consejos
El Papa señaló tres “recetas” para promover las vocaciones. La primera, cada sacerdote “debería hacer lo posible para vivir su propio sacerdocio de tal manera que resultase convincente”.
“Creo que ninguno de nosotros habría llegado a ser sacerdote si no hubiese conocido sacerdotes convincentes en los que ardía el fuego del amor de Cristo”, subrayó.
La segunda, la oración, y la tercera, “tener el valor de hablar con los jóvenes si pueden pensar que Dios les llama, porque a menudo una palabra humana es necesaria para abrir la escucha de la vocación divina”.
“El mundo de hoy es tal que casi parece excluida la maduración d una vocación sacerdotal; los jóvenes necesitan ambientes en los que se viva la fe, en los que aparezca la belleza de la fe, en los que aparezca que éste es un modelo de vida”.

viernes, 11 de junio de 2010

BENEDICTO XVI PROCLAMA PATRONO DE TODOS LOS SACERDOTES A EL SANTO CURA DE ARS


Este viernes, la concelebración más numerosa de la historia de Roma

Juan María Vianney será proclamado patrono de todos los sacerdotes

CIUDAD DEL VATICANO, jueves 10 de junio de 2010 (ZENIT.org).- Este viernes, clausura del Año Sacerdotal, se vivirá "la celebración eucarística con el mayor número de concelebrantes de la historia de Roma. Se prevén unos quince mil" anuncia el maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias.
Monseñor Guido Marini revela además que Benedicto XVI utilizará en la celebración el cáliz que pertenecía a San Juan María Vianney, que hoy se conserva en la parroquia de Ars.

Un gran tapiz con la imagen del santo cura de Ars será colocado en el balcón central de la basílica de San Pedro, ante las decenas de miles de peregrinos que se congregarán en la plaza de San Pedro del Vaticano.
Juan María Vianney (1786-1859), añade Marini, "ha estado en el centro del Año Sacerdotal y en esta ocasión será proclamado por el Santo Padre patrono de todos los sacerdotes".

En la Celebración Eucarística habrá momentos particulares, como "el rito de aspersión con el agua bendita como acto penitencial".

"Cuatro cardenales concelebrantes se unirán al Santo Padre para asperjar a la asamblea. Se ha pensado en este rito teniendo en cuenta la solemnidad del Sagrado Corazón y haciendo referencia al sangre y el agua manados del Corazón del Señor como salvación para el mundo y también para retomar el tema de la purificación, sobre el que en diferentes circunstancias ha hablado últimamente el Santo Padre".
Según monseñor Marini, "después de la homilía, los sacerdotes renovarán las promesas sacerdotales como en el día del Jueves Santo en la misa crismal".

"Al final de la celebración, antes de la bendición conclusiva, el Santo Padre renovará el acto de consagración de los sacerdotes a la Santísima Virgen, según la fórmula utilizada con motivo de la reciente peregrinación a a Fátima".

jueves, 10 de junio de 2010

ENCUENTRO SACERDOTAL EN EL VATICANO



El cardenal Bertone a presbíteros de 70 países


CIUDAD DEL VATICANO, miércoles, 9 de junio de 2010 (ZENIT.org).- Los sacerdotes son hermanos de todo hombre y mujer, de este modo se explica "la belleza" del celibato, ha asegurado el cardenal Tarcisio Bertone SDB, ese miércoles por la tarde, en el Aula Pablo VI, en un encuentro de testimonios y reflexión dedicado a los presbíteros.
Los sacerdotes "son esencialmente hermanos entre los hermanos, en los cuales reconocen el rostro de Cristo. Hermanos de toda persona, de los hombres y mujeres, a los que deben amar y servir con total entrega, sin ningún apego, sin buscar el propio interés", explicó el secretario de Estado de Benedicto XVI.
"Se comprende así la actualidad y la belleza del celibato --ha añadido--. Y en vosotros esta belleza resplandece ese amor incondicional que siempre ha sido sumamente valorado por la Iglesia, como signo y estímulo de la caridad y como un manantial especial de fecundidad e el mundo".
La Iglesia y la humanidad "tienen necesidad de sacerdotes de este temple, de auténticos 'profetas de un mundo nuevo', ese mundo que comenzó con la venida de Cristo, en continuo devenir, en continua formación", aseguró.
El encuentro, en el que participaron miles de sacerdotes procedentes de 70 países, tenía por tema "Sacerdotes hoy", y ha sido organizado por sacerdotes del Movimiento de los Focolares, del Movimiento de Schoenstatt, de la Renoación Carismática Católica Internacional, y de otros movimientos eclesiales.
En el encuentro, se escuchó el testimonio de un sacerdote de Irlanda sobre la fidelidad a la vocación en este país que tanto ha sufrido a causa de los escándalos provocados por sacerdotes. Un sacerdote alemán testimonió la manera en que ha podido superar el alcoholismo gracias a la ayuda de su comunidad.
Luego resonó el testimonio teológico del cardenal Francisco Javier Errázuriz Ossa, arzobispo de Chile, junto a la evocación de algunas páginas escritas por Chiara Lubich, fundadora de los Focolares, y el padre Josef Kentenich, fundador de Schoenstatt.
El encuentro, que formaba parte de las celebraciones conclusivas del Año Sacerdotal que han comenzado este miércoles y continuarán el viernes, se dividió en tres momentos que buscaban presentar el perfil del sacerdote de hoy: hombre de Dios; hermano entre los hermanos en el único pueblo; profeta de un mundo nuevo.
Cada una de estas tres etapas fue introducida por pasajes de un vídeo del encuentro que mantuvo Benedicto XVI con sacerdotes el 25 de julio de 2005 en Aosta.
La intervención del cardenal Bertone cobró un carácter testimonial cuando reconoció que "en este tiempo, hemos tenido que cargar con el dolor por la infidelidad, en ocasiones grave, de algunos miembros del clero, que han tenido una influencia sumamente negativa en la credibilidad de la Iglesia".
Por este motivo, recordó, cuando Benedicto XVI conversó con los periodistas en el vuelo que le llevaba a Portugal habló "de una 'persecución' que nace dentro de la misma Iglesia" (Cf. 11 de mayo de 2010).
"De este dolor surge una toma de conciencia providencial --añadió Bertone citando la Carta pastoral de Benedicto XVI a los católicos de Irlanda--: es necesario vivir 'una época de renacimiento y renovación espiritual', seguir 'con valentía el camino de la conversión, la purificación y la reconciliación', 'encontrar nuevos modos para transmitir a los jóvenes la belleza y la riqueza de la amistad con Jesucristo en la comunión de su Iglesia'".

martes, 8 de junio de 2010

LLAMAMIENTO DE BENEDICTO XVI (VATICANO)


VATICANO - Llamamiento del Papa por “un esfuerzo internacional urgente y concertado para resolver las tensiones actuales en el Oriente Medio, especialmente en Tierra Santa, antes que estos conflictos conduzcan a un mayor derramamiento de sangre”
Nicosia (Agencia Fides) – “Reitero mi llamamiento personal a un esfuerzo internacional urgente y concertado para resolver las tensiones actuales en el Oriente Medio, especialmente en Tierra Santa, antes de que estos conflictos conduzcan a un mayor derramamiento de sangre”. Son las palabras pronunciadas por el Santo Padre Benedicto XVI el domingo 6 de junio, al final de la Santa Misa celebrada en el Palacio del Deporte Eleftheria de Nicosia, antes de la entrega del Instrumentum laboris de la próxima Asamblea Especial para el Medio Oriente del Sínodo de los Obispos, que se celebrará en octubre.
En su discurso el Santo Padre recordó ante todo a Mons. Luigi Padovese, Presidente de la Conferencia Episcopal Turca, asesinado el 3 de junio, quien había contribuido a la preparación del Instrumentum laboris: “Confío su alma a la misericordia de Dios todopoderoso, consciente cuán comprometido estaba, sobre todo como obispo, en el entendimiento entre religiones y culturas, y en el diálogo entre las Iglesias. Su muerte es un recuerdo aleccionador de la vocación que compartimos todos los cristianos, de ser valientes testigos, en toda circunstancia, de lo que es bueno, noble y justo”. Luego el Papa evidenció cómo el Oriente Medio tiene “un lugar especial en los corazones de todos los cristianos, ya que fue allí donde en primer lugar Dios se dio a conocer a nuestros padres en la fe”. Si bien el mensaje del Evangelio se ha difundido en todo el mundo, “los cristianos en todas partes continúan mirando a Oriente Medio con especial reverencia, a causa de los profetas y patriarcas, apóstoles y mártires a quienes tanto debemos, los hombres y las mujeres que escucharon la palabra de Dios, dieron testimonio de ella, y nos la entregaron a nosotros que pertenecemos a la gran familia de la Iglesia”.
Deteniéndose luego en la próxima Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos, el Santo Padre ha evidenciado que “intentará profundizar en los lazos de comunión entre los miembros de vuestras Iglesias locales, como también en la comunión de estas mismas Iglesias entre sí y con la Iglesia universal”, y será así un aliento en el testimonio de la fe en Cristo, dado en los países donde esta fe nació y creció. “La Asamblea Especial es una ocasión para los cristianos del resto del mundo de ofrecer un apoyo espiritual y una solidaridad por sus hermanos y hermanas de Oriente Medio – prosiguió el Santo Padre –. Es una ocasión para poner de relieve el valor importante de la presencia y del testimonio cristianos en los países de la Biblia, no sólo para la comunidad cristiana a nivel mundial, sino igualmente para vuestros vecinos y conciudadanos. Vosotros contribuís de innumerables formas al bien común, por ejemplo a través de la educación, el cuidado de los enfermos y la asistencia social, y trabajéis por la construcción de la sociedad. Deseáis vivir en paz y armonía con vuestros vecinos judíos y musulmanes. A menudo actuáis como artesanos de la paz en el difícil proceso de reconciliación. Merecéis reconocimiento por el papel inestimable que desempeñáis. Es mi firme esperanza que vuestros derechos sean siempre respetados, incluido el derecho a la libertad de culto y la libertad religiosa, y que no sufráis nunca más discriminaciones de ningún tipo. Rezo para que la labor de la Asamblea especial ayude a centrar la atención de la comunidad internacional sobre la difícil situación de los cristianos en el Oriente Medio, que sufren por sus creencias, de modo que se puedan encontrar soluciones justas y duraderas a los conflictos que causan tantas penalidades”. (SL) (Agencia Fides 7/06/2010; líneas 39 palabras 590)

miércoles, 2 de junio de 2010

MENSAJE DE BENEDICTO XVI


VATICANO - El significado más verdadero y el fin más genuino de todo camino misionero: donar a los hombres el Evangelio vivo y personal, que es el mismo Señor Jesús
Ciudad del Vaticano – “En la Virgen María que va a visitar a su pariente Isabel reconocemos el ejemplo más límpido y el significado más verdadero de nuestro camino de creyentes y del camino de la Iglesia misma. La Iglesia es por naturaleza misionera, está llamada a anunciar el Evangelio por todas partes y siempre, a transmitir la fe a cada hombre y mujer, y a cada cultura”. Son las palabras pronunciadas por el Santo Padre Benedicto XVI la tarde del 31 de mayo, ante la gruta de Lourdes en los jardines vaticanos, al final de la celebración conclusiva del mes de mayo. Refiriéndose a la liturgia del día, la fiesta de la Visitación de la Virgen María, el Papa evidenció que “el de María es un auténtico viaje misionero. Es un viaje que la lleva lejos de casa, la empuja al mundo, a lugares extraños a sus costumbres cotidianas, la hace llegar, en un cierto sentido, hasta los límites de lo que ella podía llegar. Está precisamente aquí, también para todos nosotros, el secreto de nuestra vida de hombres y de cristianos. La nuestra, como individuos y como Iglesia, es una existencia proyectada fuera de nosotros. Como ya había sucedido a Abraham, se nos pide que salgamos de nosotros mismos, de los lugares de nuestras seguridades, para ir hacia los demás, a lugares y ámbitos distintos. Es el Señor el que nos lo pide... Y es siempre el Señor el que, en este camino, nos pone junto a María como compañera de viaje y madre solícita”.
Según el Evangelista Lucas, María permaneció con Isabel, ya anciana, alrededor de tres meses “para ofrecerle esa cercanía afectuosa, esa ayuda concreta y todos esos servicios cotidianos de los que tenía necesidad. Isabel se convierte así en el símbolo de tantas personas ancianas y enfermas, más aún, de todas las personas necesitadas de ayuda y de amor”, afirmó el Santo Padre. Pero la caridad de María “alcanza su culmen en el dar al mismo Jesús”, como Lucas subraya: “en cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno” (Lc 1,41). El Santo Padre prosiguió: “Estamos así en el corazón y en el culmen de la misión evangelizadora. Estamos en el significado más verdadero y en el objetivo más genuino de todo camino misionero: dar a los hombres el Evangelio vivo y personal, que es el mismo Señor Jesús. Y la de Jesús es una comunicación y una donación que – como atestigua Isabel – llena el corazón de alegría... Jesús es el verdadero y único tesoro que nosotros tenemos que dar a la humanidad. Es de Él de quien los hombres y mujeres de nuestro tiempo tienen profunda nostalgia, aun cuando parecen ignorarlo o rechazarlo. Es de Él de quien tiene gran necesidad la sociedad en que vivimos, Europa, el mundo entero”.
Benedicto XVI concluyó su discurso subrayando que “a nosotros se nos ha confiado esta extraordinaria responsabilidad” y exhortando a vivirla “con alegría y con compromiso, para que la nuestra sea verdaderamente una civilización en la que reinen la verdad, la justicia, la libertad y el amor, pilares fundamentales e insustituibles de una verdadera convivencia
ordenada y pacífica”. (SL) (Agencia Fides 1/06/2010; líneas 34 palabras 532)