jueves, 18 de noviembre de 2010

DEDICACIÓN DE LAS BASÍLICAS DE SAN PEDRO Y DE SAN PABLO, EN ROMA



¿No sabéis que vuestro cuerpo
es templo del Espíritu Santo
que reside en vosotros?
(1 Corintios 6, 19)

Durante el siglo III los cristianos comienzan a dar culto litúrgico a los mártires, sus hermanos en la fe, que amaron a Dios más que a su propia vida. El culto empieza en las mismas tumbas. La comunidad cristiana se reúne lo más cerca posible del sepulcro para conmemorar el aniversario del martirio. En estas reuniones se celebraba la santa misa y un testigo presencial relataba las vicisitudes del martirio o bien se leían las actas. No era raro ver en primera fila al hijo, al padre o a la esposa del glorioso mártir. La tumba de un mártir constituye una gloria local, y, visitada en un principio por parientes y amigos, acaba por convertirse en centro de peregrinación. En el siglo iv, cuando la Iglesia goza de paz después del azaroso período de persecuciones, se levantan bellas basílicas en honor de los mártires, procurando siempre que el altar central (el único que había entonces en las iglesias) se asiente encima del sepulcro, aunque para ello tengan que nivelar el terreno o inutilizar otras sepulturas. Desde la iglesia se podía descender por escaleras laterales hasta la cámara sepulcral o cripta, situada debajo del presbiterio, en donde estaba el cuerpo del mártir.

No se conservan las tumbas de los mártires de los dos primeros siglos por la sencilla razón de que aún no se les daba culto. Hay, empero, dos excepciones, y son la tumba de San Pedro, primer papa, y la de San Pablo, apóstol de los gentiles. Ambos fueron martirizados en Roma hacia el año 67, en distinta fecha, aunque la liturgia celebre su fiesta el mismo día 29 de junio. San Pedro fue crucificado, según tradición, y los cristianos le dieron sepultura en un cementerio público de la colina Vaticana, junto a la vía Aurelia, mientras que San Pablo murió decapitado (tuvieron con él esta deferencia por tratarse de un ciudadano romano), siendo enterrado en la vía Ostiense, muy cerca del Tíber. Tenían los dos mucha importancia en la fundación de la Iglesia romana para que los cristianos perdieran el recuerdo de sus tumbas. Efectivamente, hacia el año 200, el sacerdote romano Gayo, en una discusión con Próculo, representante de la secta montanista, le decía a éste: "Yo te puedo mostrar los restos de los apóstoles; pues, ya te dirijas al Vaticano, ya a la vía Ostiense, hallarás los trofeos de quienes fundaron aquella Iglesia" (EusEBIO, Hist. Ecl., II, 25,7.)

Cesaron las persecuciones y Constantino subió al trono imperial. Por aquellos días gobernaba la Iglesia el papa San Silvestre. Su biógrafo, en el Liber Pontificalis, dice que el emperador construyó, a ruegos del Papa, la basílica sobre la tumba de San Pedro. La empresa no fue fácil, pues el sepulcro estaba en una pendiente bastante pronunciada de la colina. Tuvieron que levantar altos muros a un lado, ahondar el terreno en otro y nivelar el conjunto hasta obtener una gran plataforma. El Papa la dedicó en el año 326 y, según se lee en el Breviario Romano, erigió en ella un altar de piedra, al que ungió con el sagrado crisma, disponiendo además que, en adelante, tan sólo se consagraran altares de piedra. Era una basílica grandiosa, a cinco naves, con un pórtico en la entrada, y que perduró por toda la Edad Media. Debajo del altar, a unos metros de profundidad había la cripta con la tumba del apóstol, la cual fue recubierta con una masa de bronce y una cruz horizontal encima, toda ella de oro, de 150 libras de peso, debido a la munificencia de Constantino. La cripta era inaccesible, pero los peregrinos para confiarse al Santo se acercaban a la ventanilla de la confesión (una abertura que había en la parte delantera del altar), y desde allí, por un conducto interior, hacían descender lienzos y otros objetos que tocaran el sepulcro. Dichos objetos eran conservados como recuerdo y venerados a modo de reliquias. Así como la basílica de Letrán, edificada también por Constantino y dedicada en un principio al Salvador, era considerada como la catedral de Roma y fue residencia de los Papas por toda la Edad Media, la de San Pedro venía a ser la catedral del mundo. En ella se reunían los fieles en las principales festividades del año litúrgico: Navidad, Epifanía, Pasión, Pascua, Ascensión y Pentecostés. El nuevo Papa recibía la consagración en San Pedro y allí era sepultado al morir. En ella eran ordenados los presbíteros y diáconos romanos.

Constantino cuidó también de la edificación de la basílica de San Pablo sobre la tumba de éste apóstol en la vía Ostiense. Era un edificio más bien pequeño; por eso algunos años después, en tiempo del emperador Valentiniano, construyeron otra mucho mayor a cinco naves, de orientación contraria a la anterior, sin tocar, no obstante, el altar primitivo. Todavía se conservan hoy, en la mesa del altar, los agujeros por los que en otros tiempos se hacían descender los lienzos y los incensarios para fumigar el sepulcro.

Desde un principio, ambas basílicas ofrecen una historia parecida. Son los dos templos más visitados de Roma y se convierten en centros mundiales de peregrinación. Desde todas partes del orbe cristiano se iba a rendir homenaje a los Príncipes de los Apóstoles (ad limina apostolorum). Era tal la concurrencia de peregrinos que el papa San Simplicio, en el siglo v, estableció en ambas basílicas un servicio permanente de sacerdotes para administrar el bautismo y la penitencia. Cuando Alarico sitió la ciudad de Roma en el año 410, prometió a los romanos que las tropas respetarían a quienes se refugiasen en las basílicas apostólicas. A propósito de esto nos cuenta San Jerónimo que la noble dama Marcela huyó de su palacio del Aventino y corrió a la basílica de San Pablo "para hallar allí su refugio o su sepultura". En invasiones posteriores, los romanos no tuvieron tanta suerte, y las basílicas apostólicas fueron saqueadas más de una vez. A fin de evitar tantos desastres, León IV, en el siglo ix, hizo amurallar la basílica vaticana y los edificios contiguos, creando la que en adelante se llamó Ciudad Leonina. Lo propio hizo luego el papa Juan VIII con la basílica de San Pablo. El nuevo recinto tomó el nombre de Joanópolis.

La confesión y el altar de San Pedro sufrieron diversas restauraciones en el decurso de los siglos. Al final de la Edad Media, la basílica vaticana, además de resultar pequeña, amenazaba ruina; por lo cual, el papa Nicolás V determinó la construcción de la actual. Tomaron parte en los trabajos los arquitectos más destacados de la época y los mejores artistas. La obra duró varios pontificados, hasta fue fue consagrada por el papa Urbano VIII en 18 de noviembre de 1626, exactamente a los trece siglos de haber sido erigida la anterior. La actual basílica 'tiene la forma de cruz latina con el altar en el centro de los brazos y en el mismo sitio que ocupaba el anterior, pero en un plano más elevado. Ocupa un espacio que rebasa los quince mil metros cuadrados. La longitud total, comprendiendo el pórtico, es de doscientos once metros y medio. La nave transversal tiene ciento cuarenta metros. La cúpula se eleva a ciento treinta y tres metros del suelo, con un diámetro de cuarenta y dos metros. No hay que decir que es la mayor iglesia del mundo. En las recientes excavaciones llevadas a cabo por indicación del papa Pío XII, se hallaron las capas superpuestas de las distintas restauraciones; de modo que las noticias que se tenían sobre la historia de la tumba han sido admirablemente confirmadas por los vestigios monumentales que han ido apareciendo en el decurso de las excavaciones. Debajo del altar actual apareció la confesión y el altar construido por Calixto II en el siglo xii. Debajo de éste había otro altar, el que edificó el papa San Gregorio el Magno hacia el año 600. Más abajo estaba la construcción sepulcral del tiempo de Constantino. Y, ahondando más, dieron con el primer revestimiento de la tumba, que, según la tradición, había sido hecha en tiempo del papa Anacleto, pero que el estudio atento de los materiales empleados ha puesto en claro que fue en tiempos, del papa Aniceto, hacia el año 160. La equivocación de estos dos nombres en documentos posteriores es por demás comprensible. Finalmente, debajo de la memoria del papa Aniceto se halló una humilde fosa excavada en la tierra y recubierta con tejas (según costumbre) con los restos del apóstol.

La basílica de San Pablo, también a cinco naves separadas por veinticuatro columnas de mármol, enriquecida con mosaicos y por los famosos medallones de todos los Papas, era considerada en la Edad Media como la basílica más bella de Roma. Pero, en 1823, un incendió la destruyó casi por completo. León XII ordenó la reconstrucción siguiendo el mismo plano y aprovechando lo que había salvado de la antigua, entre otras cosas, el famoso mosaico del arco triunfal del tiempo de Gala Placidia. La consagró el papa Pío IX el 10 de diciembre de 1854, con asistencia de muchos cardenales y obispos de todo el orbe que habían acudido a Roma para la proclamación del dogma de la Inmaculada, que tuvo lunar dos días antes. Se estableció, sin embargo, que el aniversario de la consagración continuase celebrándose el 18 de noviembre. De esta forma se ha respetado una vez más el interés de la sagrada liturgia en unir en un mismo día (29 de junio) la fiesta y la dedicación (18 de noviembre) de los dos apóstoles columnas de la Iglesia, tan dispares en su origen (el uno apóstol y el otro perseguidor), tan diversos en su apostolado (el uno representa la tradición y el otro la renovación), pero unidos ambos por el martirio bajo una misma persecución, y unidos, sobre todo, por el mismo amor ardiente y sincero a Jesús.

JUAN FERRANDO ROIG

Fuentes: www.mercaba.org

domingo, 7 de noviembre de 2010

Papa celebra misa en la Catedral de la Sagrada Familia

EL SANTO PADRE BENEDICTO XVI EN ESPAÑA


Final de la Misa del Santo Padre en Santiago


"Salve Marinera" cantada por los marinos a Benedicto XVI en Santiago de Compostela

Emocionante broche con el que concluyó la Misa celebrada por el Papa en la plaza del Obradoiro de Santiago de Compostela. Los marinos de la ...


http://www.youtube.com/watch?v=L1XJ3HpfY0I



El Papa Benedicto XVI llevará a la obra benéfica Nen Déu de Barcelona, ... y por decisión expresa del Santo Padre será manual y confeccionado con las ...

sábado, 30 de octubre de 2010

EL PAPA ULTIMA SU VIAJE A SANTIAGO CON LA ENCICLOPEDIA DEL CAMINO BAJO EL BRAZO

El Papa recibe la enciclopedia de manos de Antonio Couto.  FOTO: L´Osservatore Romano
El Papa recibe la enciclopedia de manos de Antonio Couto.
FOTO: L´Osservatore Romano

No ha estado nunca en Compostela. Pero tiene en su poder documentación suficiente para ponerse al día antes de darse un baño de masas en la capital gallega. Benedicto XVI ya custodia en las estanterías del Vaticano la Gran Enciclopedia del Camino de Santiago. Diccionario de la cultura jacobea. El Pontífice recibía esta misma semana la publicación de manos de sus editores, entre ellos Antonio Couto, y su director, Manolo Rodríguez. Ambos se mostraron muy satisfechos por la gran acogida de Ratzinger, que alabó la iniciativa de compendiar toda la cultura xacobea en una obra de fácil consulta.

La máxima autoridad de la Iglesia no fue, sin embargo, el único que se deshizo en elogios durante la tradicional audiencia que se celebra en el Vaticano. Monseñor Francisco Froján Madero, responsable de las Relaciones con los Estados de la Santa Sede y gallego de origen, mostró un interés muy especial por la obra. Sus felicitaciones vienen a sumarse a las que Bolanda ha venido recibiendo en los últimos meses por parte de la curia. Y es que el arzobispo de Santiago y el deán de la Catedral ya hicieron lo propio coincidiendo con la presentación de la enciclopedia en el Hostal de los Reyes Católicos. Es más, José María Díaz llegó a compararla con el Códice Calixtino y aseguró que se convertiría en el "mejor regalo cultural de este año santo compostelano".

EQUIPO MULTIDISCIPLINAR. Editada por Bolanda, la obra constituye un ambicioso proyecto en el que participó un equipo multidisciplinar constituido por más de 70 personas entre redactores, historiadores, fotógrafos, diseñadores gráficos y otros colaboradores. Su tarea se prolongó durante 18 meses y, finalmente, la enciclopedia vio la luz en pleno Año Santo 2010.

Se trata de una obra sin precedentes, ya que por primera vez en la historia se edita una enciclopedia sobre el Camino estructura alfabéticamente en la que tiene cabida todo lo relacionado con la cultura xacobea. Por ello, el canónigo compostelano llegó a cualificar la obra como "un nuevo Códice Calixtino" y se mostró impresionado al encontrar términos que habitualmente no están ligados a la tradición jubilar. También destacó el intenso trabajo de investigación, tanto a la hora de recopilar datos históricos como actuales, y el excepcional apartado gráfico con más de 2.000 fotos y 100 gráficos.

local@elcorreogallego.es

jueves, 21 de octubre de 2010

VATICANO - BENEDICTO XVI


El Papa anuncia el Consistorio para la creación de 24 nuevos cardenales

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) - Al final de la audiencia general del 20 de octubre, El Santo Padre Benedicto XVI ha anunciado que el próximo 20 de noviembre se celebrará un Consistorio en el cuál nombrará a 24 nuevos cardenales. “Los cardenales tienen la tarea de ayudar al sucesor del apóstol Pedro en el cumplimiento de su misión de principio y fundamento perpetuo y visible de la unidad de la fe y de la comunión en la Iglesia” ha dicho el Santo Padre, que a continuación ha leido los nombres de los nuevos cardenales:
1. Mons. Angelo Amato, S.D.B., Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos;
2. S.B. Antonios Naguib, Patriarca de Alejandría de los Coptos (Egipto);
3. Mons. Robert Sarah, Presidente del Pontificio Consejo "Cor Unum".;
4. Mons. Francesco Monterisi, Arcipreste de la basílica de San Pablo Extramuros.;
5. Mons. Fortunato Baldelli, Penitenciario Mayor;
6. Mons. Raymond Leo Burke, Prefecto del Tribunal Supremo de la Signatura Apostólica.;
7. Mons. Kurt Koch, Presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos;
8. Mons. Paolo Sardi, Vice camerlengo de la Santa Iglesia Romana;
9. Mons. Mauro Piacenza, Prefecto de la Congregación para el Clero;
10. Mons. Velasio De Paolis, C.S., Presidente de la Prefectura para los Asuntos Económicos de la Santa Sede;
11. Mons. Gianfranco Ravasi, Presidente del Pontificio Consejo de la Cultura;
12. Mons. Medardo Joseph Mazombwe, Arzobispo emérito de Lusaka (Zambia);
13. Mons. Raúl Eduardo Vela Chiriboga, Arzobispo emérito de Quito (Ecuador);
14. Mons. Laurent Monsengwo Pasinya Arzobispo de Kinshasa (República Democrática del Congo);
15. Mons. Paolo Romeo, Arzobispo de Palermo (Italia);
16. Mons. Donald William Wuerl, Arzobispo de Washington (EE.UU);
17. Mons. Raymundo Damasceno Asis, Arzobispo de Aparecida (Brasil);
18. Mons. Kazimierz Nycz, Arzobispo de Varsovia (Polonia);
19. Mons. Albert Malcolm Ranjith Patabendige Don, Arzobispo de Colombo (Sri Lanka);
20. Mons. Reinhard Marx, Arzobispo de München und Freising (Alemania).
Además el Santo Padre ha elevado a la dignidad cardenalicia a “dos prelados y a dos eclesiásticos, que se han distinguido por su generosidad y dedicación al servicio de la Iglesia”. Estos son:
1. Mons. José Manuel Estepa Llaurens, Arzobispo castrense emérito de España;
2. Mons. Elio Sgreccia, Presidente emérito de la Pontificia Academia para la Vida (Italia);
3. Mons. Walter Brandmüller, presidente emérito del Pontificio Comité de Ciencias Históricas (Alemania);
4. Mons. Domenico Bartolucci, Maestro y director emérito de la Capilla Musical Pontificia Sixtina. (Italia).
Por último, Benedicto XVI ha recordado que "la lista de los nuevos cardenales refleja la universalidad de la Iglesia; ellos, de hecho, provienen de diversas partes del mundo y llevan a cabo diferentes tareas al servicio de la Santa Sede o en contacto directo con el Pueblo de Dios como Padres y Pastores de las Iglesias particulares" y ha pedido oraciones por los nuevos Cardenales, “pidiendo la intercesión especial de la Santísima Madre de Dios, para que desarrollen con el fruto su ministerio en la Iglesia". (SL) (Agencia Fides 20/10/2010)

jueves, 7 de octubre de 2010

DIVERSAS ORACIONES


EXC. MONS.IGNATIUS A. KAIGAMA ARZOBISPO DE JOS




Agencia Internacional FIDES
AFRICA/NIGERIA - “Lloro por el amigo leader musulmán con el cual he trabajado por la paz", dice el Arzobispo de Jos a Fides

Jos (Agencia Fides) – “Me ha impactado la muerte del Emir Haruna Abdullahi de Wase, que era mi amigo y con el cual inicie una fructífera colaboración para favorecer la paz entre cristianos y musulmanes", dice a la Agencia Fides Su Exc. Mons. Ignatius A. Kaigama, Arzobispo de Jos, capital del Estado de Plateau, en el centro-norte de Nigeria, donde en los últimos años ha habido varios enfrentamientos de caracter étnico y religioso.
Mons. Kaigama a enviado a Fides unas frases en recuerdo del Emir Abdullahi, que ha muerto por una enfermedad.
"El emir y yo comenzamos nuestra amistad, cuando vino a mi casa para darme la bienvenida después de mi traslado desde la diócesis de Jalingo en el Estado de Taraba, a Jos como nuevo Arzobispo", escribe Mons. Kaigama.
"Él dijo que apreciaba mi gesto de acoger a los musulmanes desplazados en nuestro complejo después de la crisis etno-religiosa del 2001. El Emir pretendia detenerse poco tiempo, pero terminamos pasando juntos casi dos horas. Nos dimos cuenta que teníamos una pasión común por la paz y la armonía interreligiosa".
La amistad y la cooperación entre el Emir Haruna Abdullahi y Mons. Kaigama ha sido fundamental para calmar los ánimos y para promover el diálogo entre las diferentes comunidades, sobre todo después de los enfrentamientos recurrentes que han sacudido la zona recientemente (ver Fides 25/3/2010). Después de la crisis de Yelwa en 2004, que causó varias muertes y miles de desplazados, se organizó un momento de oración cominitaria entre cristianos y musulmanes. "Por primera vez cristianos y musulmanes se reunían cara a cara después de la crisis que ha causado la destrucción de vidas y propiedades. Fue un éxito. Después de aquel acontecimiento he visitado varias veces al Emir en su palacio de Wase mientras que él era un asiduo visitante de mi casa en Jos. Hemos publicado varios mensajes comunes invocando la paz y la armonía y creo que como reconocimiento de este hecho, el Jefe del Gobierno Local ha establecido el Consejo interreligioso para la paz y la armonía y nos han nombrado para presidirlo", recuerda Mons. Kaigama.
"Nuestra amistad y el trabajo por la paz ha sido alabado y alentado por muchos musulmanes y cristianos hasta el punto que muchos decían que el Emir y el Arzobispo son inseparables cuando se trata de cuestiones sobre la paz. Sin embargo, existia quién no creía que una verdadera amistad fuese posible entre un líder musulmán y un líder cristiano. Por nuestra parte, no teníamos necesidad de proporcionar ninguna prueba filosófica de la autenticidad de nuestra amistad. Cuando pasé dos días en su casa de Wase el Emir, que era un amable anfitrión, me ayudó a visitar a los cristianos de la zona. Él ha venido a visitarme regularmente a Jos y hemos tenido largas horas de conversación. Durante todo el tiempo de la crisis en el estado de Plateau nos hemos mantenido en contacto constante, a veces a diario, gracias al teléfono móvil”.
Mons. Kaigama concluye con estas palabras, recordando a su amigo: "Gracias por creer en mí y por tu amistad llena de confianza y lealtad. Hemos rezado y sufrido juntos para encontrar la mejor manera de evitar las crisis en el estado de Plateau. Nuestra lucha no ha sido en vano”. (L.M.) (Agencia Fides 10/6/2010)

Links:
Emir Haruna Abdullahi of Wase A Tribute by Most Rev. Ignatius A. Kaigama (en ingles)
http://www.fides.org/eng/documents/Brother_and_Friend_Emir_of_Wase.doc